No necesariamente.
Una posición ética no depende del nivel de ingresos, ni requiere que pertenezcamos a cierta categoría social.
Aunque lo que gastamos en comida, ropa, cosméticos y otros productos, depende de cada uno; nutrirnos sin animales no es caro en sí.
Gran parte de los alimentos más económicos del mundo suelen ser de origen vegetal: arroz, papas, frijoles, lentejas, garbanzos, avena… la lista es larga.
En general, una vida vegana puede llegar a ser incluso más económica, especialmente cocinando en casa y evitando ultraprocesados novedosos o reemplazos extravagantes.
Además de la alimentación, tampoco es caro abstenerse de comprar pieles, asistir a espectáculos con animales o financiar diversas actividades que dependan de su explotación.
Obviamente, ser vegano tampoco es algo que se hace por economía. En la práctica, puede ajustarse a la mayoría de presupuestos considerando las necesidades básicas.
En pocas palabras, nuestro estatus económico realmente no tiene mucho que ver con veganismo si consideramos que cada quién hará lo mejor posible y lo que le sea practicable.