Digamos que es cierto.
En una sociedad carnista y dominada por un sistema especista, es imposible evitar al 100% la explotación o utilización indirecta de otros animales.
Incluso las personas que tenemos años siendo veganas todavía cometemos errores, y en cuestiones como medicina, por ejemplo, aún no podemos evitar el hecho de que una gran parte de los medicamentos haya involucrado pruebas en animales.
Porque (casi) todo lo que nos rodea existe dentro de un sistema que consume o utiliza animales o bien que parece no interesarle lo que suceda con ellos.
Pero el hecho de no poder hacerlo todo nunca debe impedir que hagamos lo mejor posible para no seguir participando en su uso o explotación. Es más, afirmar que siendo vegano podrías disminuir en más del 90% el daño causado hacia los animales por ti mismo no suena tan disparatado.
Y si todos fuéramos lo más veganos que pudiéramos, el mundo estaría más cerca de dejar de ver a los animales como cosas. Y ahí quizá podríamos hablar de un veganismo perfecto.
Considerando la situación actual, ser 100% vegano también incluye aceptar el hecho de que la búsqueda de la perfección no debe convertirse en una excusa para la inacción.
Sigamos avanzando, teniendo presente que cuando la voluntad se junta con la información adecuada, las formas empiezan a manifestarse.