Es cierto que la mayoría de las personas en el mundo no son veganas, es decir que la explotación animal está normalizada, pero ¿solo por eso debemos considerar ésta como la mejor opción?
Ciertamente, elegir veganismo es una actitud que nos hace ir en contra de la corriente, pero si consideramos que algo es injusto, ir en contra de la corriente suele ser lo correcto.
Ser parte de un movimiento ético es empoderante, y el coraje de los primeros inspira al resto para su continuación y crecimiento.
Si queremos cambios verdaderos debemos caminar distinto. Tenemos que buscar alternativas y vivirlas para poder difundirlas.
La historia está repleta de prácticas que se pensaban normales pero que hoy en día consideramos inaceptables.
Y ciertamente el hecho de que se crea “normal”, es decir que sea la norma, lo corriente, lo común… no significa que vaya a seguir siendo así para siempre. Ni mucho menos que sea adecuado o correcto.
El cambio es constante.
Que “normal” sea sinónimo de justicia también depende de ti.