Algunos. Pero obviamente no todos.
La simpatía o antipatía de quien explica algo no determina si lo que expresa es cierto o falso.
Antes y más allá de veganos, somos gente. Así que muchas otras cosas pueden afectar a nuestro estado de ánimo.
Y no negaremos que enfrentarse al especismo duele y que, muchas veces, lo que parece mala onda es impotencia, frustración o tristeza.
Por cierto, hay (muchas) personas que consumen y usan animales que no son nada agradables. Y no por eso hay alguien que se haga vegano ¿Te imaginas? Si cada persona que conociera a un carnista malhumorado dijera “no voy a comer animales nunca más porque X persona los come y tiene una vibra horrible”.
Seamos sinceros, el que dice que no respetará a los animales porque hay veganos que no le caen bien, está dejando que la personalidad de alguien sustituya la reflexión sobre el argumento. Entender el veganismo y cambiar, es en última instancia, una decisión personal y va mucho más allá de la personalidad de quien nos influencia.
Aunque es importante de quién recibimos la información, podemos aprender a priorizar el mensaje más allá de quién lo transmite.
Podemos criticar perfectamente el comportamiento desagradable de algunas personas (veganas o no) sin que ello repercuta en la validez de sus razonamientos.
No tienes que admirar a todos los veganos para ampliar tu círculo de empatía y compasión hacia los demás animales.
Y si todavía es algo que te preocupa, tú mismo puedes ser un ejemplo de vegano buena onda, ¡del que todos podamos aprender!